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Danza Xixón 2018. Coproducción Sidi Larbi Cherkaoui, Antony Gormley y Szymon Brzóska. Sutra

Martes 9 de octubre, a las 20.30 h en el Teatro Jovellanos.
Duración: 60 min. aprox.
Precio: 18 euros

Con la participación de 21 monjes del Templo Shaolin

Sinopsis:

En mayo de 2007, el joven coreógrafo belga Sidi Larbi Cherkaoui visitó por primera vez el Templo de Shaolin en China, hogar de monjes budistas desde el 495 a. de C. El viaje se convirtió en una experiencia sensorial completamente distinta a todo lo que había vivido antes. Inspirado en la figura de Bruce Lee y en la habilidad, fuerza y espiritualidad de aquel entorno, Cherkaoui, el escultor Antony Gormley y el compositor Szymon Brzóska alumbran una coreografía mística más allá del cuerpo, la tradición y la modernidad. Sobre el escenario, cajas de madera altas como hombres. Cajas que son al mismo tiempo camas, ataúdes, paredes y templos. Cajas llenas o vacías. Cajas que esconden posibilidades infinitas. Y el poder de la meditación, la energía de las emociones, las artes marciales y el budismo.

El Monasterio Shaolin fue declarado Patrimonio de la Humanidad el 31 de julio de 2010 como parte de la categoría Monumentos histórica de Dengfeng. Sus habitantes son reconocidos por ser exponentes de élite del Kung-fu, y porque son declarados pacifistas, un sincretismo entre el sistema de lucha y la no violencia.

Ficha artística:

Dirección y coreografía: Sidi Larbi Cherkaoui / Música: Szymon Brzóska / Creación visual y diseño: Antony Gormley / Intérpretes: 21 monjes del Templo Shaolin / Iluminación: Adam Carree

Reseña de la compañía:

Sutra es una coproducción de Sidi Larbi Cherkaoui reconocido bailarín y coreógrafo, figura clave en la danza contemporánea internacional del momento. Su personal estilo interpretativo, entre lo onírico y lo contorsionista, configurado durante su etapa de aprendizaje en la prestigiosa escuela belga P.A.R.T.S y el trabajo realizado en compañías de hip hop y jazz de Bélgica, le ha otorgado un ecléctico e inconfundible sello manifiesto en cada una de sus creaciones, consecuencia del interés de este coreógrafo por la multiculturalidad, la exploración de la identidad social, religiosa y étnica. Una coproducción en la que interviene el artista, escultor y diseñador británico Antony Gormley premio Laurence Olivier y premio Turner y el compositor Szymon Brzóska proporciona un fondo musical que respalda la dinámica de los monjes y permite el flujo y el intercambio de sus múltiples energías, manteniendo un equilibrio entre la energía de las artes marciales y la quietud, el aspecto espiritual y meditativo de la pieza.